Entendí la vida como un viaje, las emociones como equipaje, la actitud como billete para volar a por sueños.
Cada persona, cada lugar me devolvió lo mejor de mi y no recibir más de lo que doy se convirtió en el mayor de mis deseos.
Me conformo con poco, camina conmigo, no te prometo nada del otro mundo pero si algo bonito de este con lo que divertirte.
Aprendí que la vida son dos días, me acomodé en mi paz para poder quererte a pelo y sonreirte.

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