Domingo

Domingo

La cama deshecha, la boca seca, con ganas de mear y todavía despierto.
Unos pies que no son de mi talla, ni siquiera míos y poco tiempo por delante.
El humo del tabaco me da arcadas y no soporto la música ni un minuto más.
Perdí la voluntad casi a la vez que la vergüenza y estoy insoportable.
Apuro la última calada antes de dormir y cierro los ojos sin saber si es para siempre.

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