Infiel

Infiel

Las paredes del baño sudaban y el calor empezó a subir a la par que nosotros peldaño a peldaño estábamos más cerca por la escalera.
Ella entró primero, sin mediar palabra me pidió  que entrara, que fuera yo el que diera el paso porque no estábamos en igualdad de condiciones y alguien tenía que ser el culpable, a quién hacer responsable.
Pensando en todo cerré la puerta, le cogí de la cara y la besé.
En ese mismo instante rocé con mis labios sus entrañas y destripé su alma.
Era peor de lo que imaginaba, sólo un suspiro y adiviné que estaba arrepentida, que no fue un privilegio disfrazarse de víctima siendo cómplice y que este instante marcaba un antes y un después

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