Libertad y libertinaje

Para entender la libertad estamos acostumbrados a pensar inmediatamente en la privacidad de ella misma o la represión.
De esta idea de que todo lo que te obliga a no actuar libremente es opresión, surgió el libertinaje, un tramite entre la opresión y la libertad, que ayuda a definir al libertinaje como una forma de esclavitud.

Todos excepto casos excepcionales nos regimos por unas normas, bien sean éticamente o moralmente correctas dentro de la sociedad en la que vives o no.

El primer paso para sentirte libre implica consciencia sobre las acciones y sus consecuencias y acto seguido responsabilidad.

Ahí es donde tienes que decidir si merece la pena, en ese juicio donde pondrás en la balanza tus prioridades o preferencias contra las consecuencias. Si consigues acertar con la decisión final, eso te hará libre. Porque no te condenará en el futuro tu presente y te sentirás libre todas las veces.

 Si quieres hacer algo “malo” hazlo, haz las paces con tus demonios, sólo están ahí porque necesitabas conocer “El mal” para entender “El bien”,  ahora que sabes lo que es “El bien” tienes que entender “El mal”, tienes que ser consecuente con lo que estás haciendo para disfrutarlo sin sufrir más tarde o contradecirte de inmediato con el sentimiento de culpabilidad.
Es muy importante que no renuncies en el acto a tu moral sin antes entender que estás a punto de hacer, tu conciencia más tarde hablará contigo y eso es implacable.

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