Sin culpables

Sin culpables

A un palmo de mi cara y aún nos vemos de lejos, esclavizandonos por nuestras maneras, no tanto por nuestras fomas, mientras transformamos todo a nuestro antojo.
Que más da mientras ninguno se salve.
Al fin y al cabo, desde el principio ya no quedaba nada.
Que más da mientras ninguno se sienta culpable

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