
A mi alrededor el delirio de miles de ojos que juzgan la voluntad a cada paso.
Miradas perdidas, pero consiguieron hacerles creer estar en lo cierto.
Alguien me dijo: no te preocupes yo cuidaré de ti.
Perdido, de noche, irremediablemente despierto mientras sonreía de día.
Deja que te diga algo.
En un mundo que desconoce el principio y nos esconde el final, concedeme el beneficio de la duda, permíteme seguir con mi búsqueda más allá del horizonte, donde se prolonga el mar