Puedo tener miedo a la obscuridad, a lo que diga, piense o haga la gente, a la soledad, a ser un insensato, al sentido de la vida, miedo al futuro, a la inseguridad, a la guerra y sus bombas, miedo a la muerte, a fracasar.
Pero cuando tengo miedo, pienso en el tiempo…y no tengo para las dos cosas.
Hay que intentar alejar el miedo, porque es muy represor, el miedo cohíbe nuestro progreso.
A lo único que hay que tenerle miedo, es a tener miedo.
En mi libro «Tu en mi lugar hubieras hecho lo mismo» se habla sobre esto.