
Me pisas los talones, siempre detrás, eres esa gota de sudor que precede al mal viaje, inminente mientras resbalas en mitad de mi espalda.
Eres el ruido sordo de un corazón en la garganta, la única evidencia de que sigo vivo.
Eres sed, violencia, arrepentimiento y después fe.
Eres un oasis de arena en el mar, garantía de delirio, eres para mis heridas sal