Con el corazón en la mano.

Se acercó como un extraño con su corazón en la mano y pretendía no exaltar el ánimo.
Abandonó su poderosa mente en medio del llanto, pensando en morir al menos cada día una vez.
Su soledad cubrió con un velo tan esperanzador futuro y no encontraba motivos para despertar su amor por lo demás; a punto de perder la fe.
Nadie es libre, todos miramos esa foto en nuestras celdas mientras esperamos que el tiempo nos libere.
Quítate ese velo, todos somos esclavos al fin de tan austera verdad, nadie es más que nadie, pero tampoco menos.

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