«Hay que cambiar la vida por cumplir los sueños.
No cambiar los sueños por cumplir con la vida»
Eres un niño que sueña con muchas cosas, capaz de imaginar su futuro en cualquier situación por muy loca que sea y derrepente, entras en la universidad en busca de un futuro que eliges con 18 años.
Busca un empleo de lo tuyo y a la ruleta del hámster.
Busca una casa, comprate una tele grande, create cuentas en todas las redes sociales, afiliarte a todas las de entretenimiento, comprate un coche que demuestre tu clase social y cambialo por otro cuando se le acabe ego.
Mientras, tus sueños se van quedando atrás en el cajón de los sueños.
De vez en cuando abres ese cajón y los ves, pero ya los habrás ignorado tantas veces que habrás conseguido añorarlos nada más.
Tendrás que sacrificarte todos los días para mantener ese empleo, mediar con todos los problemas que supone mantener tu vida, mediarás también con todos los problemas adicionales que vivir supone. En definitiva tendrás que esforzarte mientras en ese cajón siguen tus sueños, porque los sueños no se pueden ignorar.
En cambio si todo ese esfuerzo lo centras en cumplir tus sueños, te verás igualmente sacrificandote todos los días, mediando con los mismos problemas, pero cambiarás el cajón de los sueños por el de los recuerdos.