Enjaulado

No se puede apreciar la belleza de un pájaro enjaulado:

Veía el horizonte desde aquel rincón, mientras imaginaba lo increíble que sería acariciar el cielo.
Eligieron su nombre y hasta su forma de vivir en unos centímetros cuadrados de la inmensa posibilidad por un capricho.
Tuvo que  resignarse a seguir con vida, de alguna manera ese es el precio por haber nacido preso.
Consiguieron  hacerle creer que esas rejas le protegían en vez de encarcelarle y le enseñaron a no morder la mano que le daba de comer.
¿Acaso somos tan diferentes?

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