
Es fácil apostar para quién no tiene nada que perder, al igual que es fácil imaginar algo mejor para alguien que solo se lee los resúmenes.
Ten cuidado con tus expectativas, son las únicas capaces de alejarte tanto como de acercarte a la realidad.
Eres la única persona que sabe lo que está dispuesto a perder y con que cartas juega.
Los demás solo pueden imaginar a través de ellos mismos.