Imagina que en este mismo instante pierdes lo más valioso que tienes.
Algo que nunca pudieras recuperar, algo que nadie pudiera devolverte ni siquiera un instante.
Imagina si cada día te arrancaran eso que más quieres para tirarlo a un pozo sin fondo donde van todos esos sueños apagados, el mismo pozo lleno de fe, de ilusiones y cosas por hacer.
Es entonces cuando vuelve la mano del tiempo para apretar tu cuello sin apenas dejar pasar el aire porque nadie creía que estabas haciendo lo correcto y por necesidad te hizo olvidar quien eres y hacia donde querías caminar.
Es ahora cuando más necesitas creer en ti para que el resto aprenda a soñar contigo, porque nadie entiende los sueños en un mundo de pesadillas.
