Estaba perdido en un desierto de voces de gente que habla más alto que yo, donde solo había ruido.
Cada vez que lograba encontrar silencio un murmullo intentaba decirme algo, pero todavía había demasiado ruido para escucharlo.
Recuerdo que alguien me dijo que solo los tontos tenían prisa y poco a poco fui buscando ese silencio.
El día que conseguí salir de ese desierto, aquella voz que susurraba me dijo «no existe el camino fácil, sueña y asegúrate de que sea así, nadie perderá contigo y nadie ganará por ti»