Nos equivocamos

Nos equivocamos cuando aprendimos que todo tiene un precio, pensando en cantidades que lo puedan comprar y no en la perdida como moneda de pago.
Nadie se acostumbra a perder frente a lo rápido que lo hace a ganar, a tener, a amontonar.
Vivimos un Diógenes emocional, una irreflexividad respecto a lo necesario que convertimos lo que deseábamos en basura.
Nunca es suficiente o siempre queremos más.

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