La escasez de agua en el tercer mundo es una crisis humanitaria que afecta a millones de personas diariamente. En muchas regiones en desarrollo, el acceso al agua potable es limitado, obligando a las comunidades a recorrer largas distancias para obtener este recurso vital. La falta de infraestructuras adecuadas, el cambio climático y la contaminación agravan la situación, poniendo en peligro la salud y el bienestar de las personas. En contraste, en el primer mundo, el agua suele estar abundantemente disponible y se desperdicia con frecuencia. El uso excesivo de agua para actividades no esenciales y la falta de conciencia sobre su valor agravan esta disparidad. (El hidrante de bomberos representa el exceso, porque ya no cubre su funcionamiento si no que resulta ser un elemento decorativo)
