Volviste a hacerlo, pudiste esquivar todo lo demás hasta llegar a mis ojos y esta vez fue la gota que colmó el vaso.
Había estado intentando evitarlo todo este tiempo, pero no me dejas elección.
En mi cabeza ya te había alcanzado y lo habíamos hecho tantas veces que me temblaba la voz y por eso no hablé, sin decir nada te bese.
Sin preámbulo, el tacto de tus labios sobre los mios me arrancó el corazón y toda la luz se desvaneció premisa de que era hora de despertar.
Dime que soy lo último antes del final cuando buscas en el fondo de tu mente.
Olvídame una y otra vez y otra vez antes de la siguiente, olvídame como yo a ti te olvido todos los días para seguir creyendo en esto.
Vuelve una y otra vez, rompemé tantas veces como lo necesites aunque sea está la única manera de tenernos.
Atrévete a odiarme en silencio, de nada sirve que me grites ahora, cuando tus ojos ya no me dejan oír tu voz y más aún en este momento que estoy seguro de que no puedo decir nada que no te haya dicho ya.
Abrazarmé y abandonamé en la frontera de mi amor por todo, allí estaré hasta que amar sea una manera y no un modo.
